Para jugar, se juntan un número cualquiera de niños. Entre todos escogen a dos jugadores: uno la hará de "vendedor" y el otro de "comprador". Mientras el comprador espera, el vendedor les va poniendo nombre de pájaro a sus compañeros: cenzontle, gorrión, golondrina, tacuachero, torcacita, güilota, tarenga, pistamalero...
Cuando el vendedor haya puesto los nombres, el comprador se acerca como si tocara una puerta y comienza el diálogo:
Si el comprador no le atina a ningún nombre de los pájaros que hay en la fila, comienza otra vez el diálogo. Pero si le atina, se acaba la plática y empieza la corretiza. El comprador paga la cantidad que cuesta el "pájaro", golpeándole la palma de la mano al vendedor. El pájaro comprado se echa a correr. Cuando el comprador termina de pagar, empieza a corretearlo. Mientras trata de atraparlo, los demás niños gritan:
Si el pájaro regresa sin ser atrapado, sus compañeros le gritan:
Si lo atrapan, exclaman burlonamente:
¡Pájaro menso!
¡Pájaro cursiento, no volvió!
Entonces, el comprador le pregunta al pájaro si prefiere oro o plata. Si responde oro, el comprador se lo lleva de a caballito, y si contesta plata, se lo lleva de la mano a algún lugar alejado de sus compañeros.
El juego se repite hasta que no le queden pájaros al vendedor. Cuando esto pasa, se cambian los papeles: el comprador la hace de vendedor y el vendedor de comprador.


