¡Lotería!
Otra diversión que llegaba a los pueblos de Los Altos de Jalisco era la feria, y el juego de la lotería formaba parte de ella. Mientras se cobraba la cuota de participación, se hacían números musicales. Más tarde, el gritón cantaba las cartas con versos como los que aquí te presentamos:
El negrito de La Habana,
el que se llevó a tu hermana.
¡El negrito!
Atarántamela a palos,
no me la dejes llegar.
¡La araña!
Sube palmero a la palma
y bájame un coco de a real.
¡La palma!
La luna es tuerta de un ojo
y tu hermana de los dos.
¡La luna!
Rueda, rueda, barrilito,
no me tires el mezcal.
¡El barril!
El mundo se está acabando,
arrímense a confesar.
¡El mundo!
El árbol de la noche triste,
donde me iba a llorar.
¡El árbol!
Qué brincos pega tu hermana
en la puerta del corral.
¡La rana!
Ya vinieron picos largos
de la feria de San Juan.
¡La garza!
La muerte siriquisiaca
sentada en su buena estaca.
¡La muerte!
El indio apache lloraba
de ver su suerte fatal.
¡El apache!
La que mita y mita
es la sirena de la mar.
¡La sirena!
El que espera desespera
en aquel camino real.
¡La pera!
Seguramente has ido a la feria y conoces la lotería. ¿Te acuerdas de otros versos? Juega a la lotería y úsalos.


