Un señor salió de cacería cierta vez. En aquella época había muchos venados en el monte, muchos más que ahora.
El cazador llegó hasta el ojo de agua y se quedó sorprendido. Ahí había nada menos que diez venados. "Sería un desperdicio", pensó, "tirarle a uno y dejar que los demás se vayan". ¿Qué podía hacer entonces?
Por fin se le ocurrió una idea. Agarró su rifle y le dobló el cañón. De esa manera disparó y... ¿qué creen? Pues la bala le dio la vuelta al ojo de agua y cazó a los diez venados.


