Dicen por ahí que, un día, un oso y una osa tenían una pelea. El oso decía que su compañera osa olía mal. Y la osa decía que era el oso.
Después de estar un rato pelee y pelee, el oso dijo a la osa:
El oso le gritó al zorro que pasaba por ahí, para que les dijera su opinión.
El zorro se arrimó al oso y lo olió. Luego, olió a la osa, y dijo:
Nomás terminó de hablar el zorro, y la osa lo aventó a un lado. A ella no le gustó que le llamara apestosa. El pobre zorro recibió tal golpe que ya no se pudo levantar.
Después, la osa le gritó a una tuza que pasaba por ahí:
La tuza se acercó a la osa y la olió. Luego, olió al oso, y dijo:
Más tardó en decir su opinión la tuza, que en recibir un manotazo del oso. La pobre tuza fue a dar junto al zorro. Es que al oso no le gustó que le dijera apestoso.
Después, el oso y la osa le gritaron a un coyote que pasaba por ahí:
Entonces, el coyote se arrimó a los dos osos. Pero, antes de oler a uno y a otro, vio al zorro y a la tuza tirados. Y les preguntó a los osos:
El coyote se asustó y se quedó pensativo:
"¿Qué haré? Si digo que la osa es la apestosa, ella me dará un aventón. Y si digo que el oso es el apestoso, él me dará un manotazo... ¡Ah! Ya sé que les diré", pensó.
Entonces, el coyote les dijo a los osos:



