Ay, amor...

Quisiera ser pensamiento
para estar cerca de ti
y saber si tú me quieres
como yo te quiero a ti.

En el fondo del océano
se me cayó un alfiler:
cuando lo encuentre
te dejaré de querer.

El amor es como el viento
que se cruza de repente:
ni se ve ni se toca,
pero existe y se siente.

Del cielo cayó un perico
con una flor en el pico:
yo sólo sé que te quiero
y a nadie se lo platico.

El agua para hervir
necesita de vapor
y yo para vivir
necesito de tu amor.

A la escuela del amor
de la mano me llevaste,
como primera lección
el corazón me robaste.