
Esto le explicaba Claudia a Sandra, la más pequeña del pueblo, cuando llegaron todos sus amigos, listos para la cacería de ese día. Iban formados, uno detrás de otro, con machetes de madera, ramas de árbol como escopetas y un costal vacío. E iban saltando y cantando:
Así que primero comenzaron a vestirse como cazadores de nahuales. Unos se pusieron sombreros de ramitas; otros, cucuruchos de papel periódico; y otros más, paliacates amarrados a la cabeza.
A cada quien se le ocurrió un disfraz diferente, pero todos estuvieron listos en un abrir y cerrar de ojos.
Luego, iniciaron la búsqueda del nahual en el patio de la casa de Claudia y después continuaron por los bosques imaginarios de la calle. Iban todos agachados, uno detrás de otro, y mirando para todas partes con los ojos bien abiertos.
Igual Roberto, Raúl y Lupita se llevaron un susto cuando les salió al camino un burro que se había escapado de su corral. Y también Carina y Guillermo, al toparse con los cuernos de una vaca cuando se asomaron al establo de Don Pepe.
Y así andaban, entre susto y susto, hasta que se acercó Sandra a los demás para mostrarles el nahual que había cazado y llevaba dentro del costal:
Todos rodearon a Sandra, listos para darle duro al nahual si es que intentaba atacarlos a todos. Pero lo que sacó Sandra del costal fue una gallina vieja.
Entonces Sandra contestó, toda enojada:
Y tú, ¿has jugado a la cacería o alguna otra cosa de aventuras?
¿Cómo le has hecho? ¿Cómo se han puesto de acuerdo tú y tus amigos?
Aquí te proponemos algunas ideas para jugar:
Primero digan todos qué se les ocurre jugar ese día.
Ya que cada quien haya propuesto su idea, pónganse de acuerdo en escoger un juego, el que más les guste a todos.
Enseguida, según el juego de que se trate, piensen qué cosas van a necesitar para jugar: si mecates, ramas, papel, pedazos de tela...
También vístanse como lo que van a ser: si cazadores o viajeros o comerciantes. ¿Y cómo? Tal como se les vaya ocurriendo, según la imaginación de cada quien.



