
Jugar con las palabras no es difícil, todo es cosa de dejar salir las ideas sin miedo. Al fin que el lápiz solito se deja llevar; así lo hizo Ramón:
Y a ti, ¿no te gustaría jugar con las palabras, labras, labras, labras...?
¡Pues, qué esperas, peras, peras, peras...!



