Había una vez un conejo enamorado de la luna. Cada vez que la luna aparecía, él la esperaba frente a su cueva y le decía:
El conejo se lo pedía tanto que un día la luna bajó al lago donde el conejo iba todos los días a tomar agua. Cuando el conejo llegó a la orilla la miró y le dijo.
Entonces el animal se subió a la luna. Es por eso que miramos al conejo que está con la luna en el cielo.
Recopilador: Leobardo Guevara M.
Comunidad: Fincas Viejas, Mpio. de Tecpan de Galeana, Guerrero.