Este era un zorrillito que vivía con su zorrillita y sus zorrillitos recién nacidos. Una mañana, el zorrillo salió a buscar chicharritas de maguey para darle de comer a su familia, porque eso comían. Llegó a un potrero en donde se encontró a un león que le dijo:
El zorrillito se puso muy triste porque no tenía carne de toro y entonces le dijo el león:
Se fueron los dos compadres y llegaron a un jagüey donde vieron a un toro, y le dijo el león.
Y de un salto cayó sobre el toro y lo destrozó con sus garras. Poco después se encaminaron con su presa a la casa del zorrillito. Comieron y brindaron muy contentos.
Como todo lo que empieza termina, llegó la hora en que el compadre león tuvo que despedirse:
Se fue el león. Pasó el tiempo y el compadre león no volvía. Entonces el zorrillito le dijo a su mujer:
El zorrillito salió a buscar a su compadre, llegó al potrero pero no lo halló. Entonces fue a buscarlo al jagüey donde al león le gustaba pasear y, sobre todo, matar animalotes. Lo andaba buscando y en eso se le apareció un toro bien cornudo. El zorrillito pensó: "Bueno, mi compadre no aparece y yo ya tengo hambre. Yo mejor mato a este cornudo, al cabo que mi compadrito ya me enseñó a matar toros, y así les llevaré carnita a mi mujer y a mis hijitos". No lo pensó dos veces. ¡Que se avienta al toro! Pero el pobrecito se quedó ensartado en uno de los cuernos y ahí se quedó pelando los dientes. El toro se fue reparando hasta el potrero.
Mientras tanto, el compadre león había ido muy contento a visitar a sus compadritos los zorrillitos. Al llegar a la casa saludó:
El león llegó al potrero, vio al toro y, en sus cuernos, al zorrillito pelando los dientes. Y pensó "¿Ah, qué mi compadrito, anda muy contento paseándose por aquí sobre los cuernos del toro y mi comadrita mortificada por él", y empezó a gritarle:
Y el compadre zorrillo no le hacía caso. Pensó el león: "¡Ah, qué mi compadrito!, anda tan contento que hasta pela el diente y a mí ni me contesta, creo que se está burlando de mí, porque el león no se dio cuenta de que el pobre zorrillito estaba muerto. Corrió a casa de la zorrillita y le dijo:
Se fueron los dos a buscar chicharritas y se quedaron esperando al compadrito ¡que nunca se quiso bajar de los cuernos del toro!
Recopilador: María García Olguín.
Comunidad: Rincón Grande, Mpio. de Zacualtipán, Hidalgo.


