Era una vez en Semana Santa, y don Pancho, un señor muy buen tirador, salió en busca del "mentao" venado de la piedra. Siempre que salía don Pancho mataba venado. Ese día se puso el señor a "ispiar" al pie de un aguaje donde bajaba a beber el venado de la piedra.
Esa vez era de noche, con una luna clara y bonita y don Pancho estaba en el baluarte, ya durmiéndose, cansado de esperar al venado, cuando a poco ratito que va oyendo un ruidito y que va viendo que ya estaba el animal bebiendo, y que le apunta con mucha puntería a donde tenía una manchita blanca, abajito del codillo, al tiempo que decía: "¡Cuándo pa' que se me vaya vivo!" y ¡paun!, que le tira, y don Pancho vio bien clarito que le había pegado donde le había apuntado; pero vio que el venado se fue corriendo y no cayó.
Al otro día se "jue ai mismo" otra vez, a ver si volvía a bajar el animal, y sí, a poco ratito baja el venado y otra vez le apuntó bien a la manchita y dijo: "Ora sí, ¡cuándo pa' que se me vaya!" y ¡puan! le volvió a tirar y otra vez se le volvió a ir. Entonces don Pancho se fue a su casa ya enojado y fue a convidar a un amigo de los "güenos pa'l venao" y ya le dijo:
Luego ya se fueron al aguaje donde bajaba el venado. Al poco ratito, pues que viene el animal aquel de la manchita.
Y con mucha puntería le apuntó al pescuezo y ¡paun! que le tira y que cae el venado bien muerto. Cuando fueron a traerlo de donde había caído, vieron que la manchita que le miraban era el cielo. Por eso, ¡cuándo lo iba a matar Pancho!
Recopilador: José Encarnación Chino Camacho.
Informante: José Arizmendi Rubio.
Comunidad: La Candelaria, Mpio. de Churumuco, Michoacán.