Una vez iba caminando un tigre por la selva muy quitado de la pena, cuando de repente pisó el estiércol de una vaca y salió un grillo enojadísimo de debajo de ese estiércol, y le gritó al tigre:
El tigre volteó para todos lados, pero no vio nada, hasta que oyó un como chillidito, y que se va fijando en un animal, más bien en uno de esos que les dicen insectos que levantaba sus patas delanteras como queriendo pelear.
Y así fue. El tigre reunió zorras, leones, lobos y toda clase de animales feroces, de uña. Entonces ordenó a la zorra que fuera a asomarse para ver si ya estaban el grillo y los de su especie en el lugar de la cita.
Y sí, allá estaban todos. Había avispas, zancudos, jicotes, abejas y toda clase de insectos que casi no hacían bulto, porque eran muy chiquitos.
Entonces la zorra, como se creía muy superior a ellos, le dio un manotazo al montón de insectos y que se le vienen todos encima y la empiezan a picar por todos lados. La zorra quería quitárselos a fuerza de manotazos, pero era peor, hasta que, ya medio loca de dolor, se tiró a una pila de agua que estaba por ahí. Cuando la zorra vio que ya no había enemigo al frente, salió muy espichadita de la pila y se fue corriendo con sus compañeros.
El tigre entonces dio un gruñido terrible que quería decir: ¡Al ataque! y ahí fue bajando todo aquel animalero haciendo mucho ruido; ni siquiera se dieron cuenta de que la zorra se iba quedando atrás, como quien no quiere la cosa.
Cuando se enfrentaron los dos bandos, los compañeros del grillo cayeron sobre los animales de uña, que no hallaban cómo quitarse de encima a aquellos animalitos que, ensañados, les picaban y mordían por todas partes. Ni siquiera oyeron a la zorra que les gritaba: ¡Al agua! ¡Tírense al agua! Total, que el grillo le ganó al tigre y éste tuvo que hacerle su casa al grillo. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Recopilador: Gonzalo Madrigal Torres.
Informante: Rosendo Madrigal Ávalos.
Comunidad: Canoitas, Mpio. de Tepalcatepec, Michoacán.