Un conejo y una tortuga vivían juntos en una pequeña cueva debajo de un gran árbol de pich.
En una ocasión en que ambos regresaban del trabajo, el conejo le propuso a la tortuga:
Una vez que se pusieron de acuerdo empezó la carrera. Pero como el conejo era muy perezoso y confiaba en su rapidez, dejó que se adelantara la tortuga diciendo:
Cuando despertó ya se había hecho de noche y pensó:
Y así era: cuando llegó a la cueva la tortuga había terminado de comer. Al ver tan enojado al conejo, la tortuga le pidió que se calmara.
Al día siguiente, de regreso del trabajo, llegaron a la aguada y se echaron a nadar. Pero cuando el conejo vio que se adelantaba la tortuga trató de detenerla. Ella se enojó y se pelearon, mientras cada uno llamaba a gritos a sus primos.
Llegaron montones de conejos y tortugas y aquello se volvió una batalla terrible dentro del agua. Se dieron patadas, mordiscos, rasguños... Pero en eso llegaron los cocodrilos y se los comieron a todos.



