Cada vez que la dueña de las macetas sale, la comadre se las roba de una por
una y las va poniendo en su casa como muebles (y les pone nombre: mesa, tocador,
etcétera).
La dueña se da cuenta que le faltan macetas y pregunta:
Nadie le contesta. Pero cuando las macetas se acaban, la dueña comenta con su comadre:
La dueña de las macetas pasa. Ella sabe que si los muebles se ríen es que son sus macetas. Por ejemplo: con el peinador hace como que se está peinando, y si el niño que la hace de peinador se ríe, es una maceta. De esta manera, la dueña recupera una por una sus macetas, según se vayan riendo.
Ya en la casa, la dueña les dice:
Los niños se asoman y les pega en las asentaderas, todos salen llorando y la dueña los tiene que atrapar. Así termina el juego.


