El niño puede repetir la canción las veces que quiera y, mientras da vueltas, deja el huarache detrás de uno de sus compañeros. En ese momento les avisa que ya pueden voltear. El niño a quien le tocó el huarache se levanta y corre, el que lo dejó lo hace, en sentido contrario, a tratar de quitarle su lugar, como indica el dibujo. El niño que se quede de pie comenzará el juego de nuevo.


