El dueño del hoyo donde haya caído la pelota tiene que recogerla y aventarla a uno de sus compañeros mientras corren a la primera base. Si la pelota toca a alguno, ése tendrá que recogerla y aventarla para tratar de tocar a otro jugador. Los jugadores tienen que pasar por todas las bases. Para quedar a salvo deberán pisar el hoyo que les corresponde al llegar a la tercera base.
Quien se quede con la pelota tendrá un "hijo" y se colocará una piedrita en su hoyo. El juego se repite las veces que se quiera. Al final, al niño que tenga mayor número de "hijos" se le impondrá un castigo.


