Sonreír rimando
Los versos no siempre hablan de amor o de cosas serias;
también nos pueden hacer reír como ocurre con los que vienen a continuación.
Yo me emborraché en tu rancho
y me asustaron los chuchos,
si no importa que sean bravos
lo que importa es que son muchos.
Ah, cuánto chivo pintito
se divisa allá en El Plan,
unos porque los hicieron
y otros porque ya serán.
A las once de la noche
cuando el sol reverberaba,
un ciego leía un libro
con la lámpara apagada.



