Los jugadores forman un círculo tomados de las manos, un jugador queda afuera (Diablo) y otro jugador (Monja) dentro del círculo.
Empieza a girar el círculo y los demás niños gritan:
¡ Puertas libres para el Diablo y la Monja!
Entonces el jugador que la hace de Diablo quiere soltarle las manos a los jugadores y les pregunta.
El Diablo trata de desatar las manos de los jugadores, pero estos no quieren dejarlo entrar. Cuando ya está a punto de romper las cadenas, la Monja sale por el otro lado y corre.
El Diablo corretea a la Monja, alrededor de la rueda formada por los jugadores, quienes de pronto gritan:
¡Puertas libres para la Monja!
La Monja corre para entrar a la rueda antes de que la agarre el Diablo, porque alcanzándola se termina el juego y se escogen a otros niños que le hacen de Diablo y Monja.


